Intención e Intensidad
Publicado por Óscar Preciado el 09 de Septiembre de 2025 en:
Poesía, Literatura, Ciencia.
¿Qué es lo que más te acerca a la piel?
Me pregunto, en un lenguaje multimodal que sólo se entiende en los rincones más absurdos de la mente. Es el trasfondo de la carne, algo que ningún viaje u objeto puede entregar. Esa curiosidad, a veces satisfecha, que emana cada palabra de quien se acerca buscando acercarse de todas las maneras posibles a esa profundidad que le habita desde siempre.
Conocía la textura de tu piel, el tono de tus ojos, la intensidad de tu mirada en distintas circunstancias: cuando me amabas, sin decirlo, y me deseabas; cuando me odiabas, dejándolo ver, y te refugiabas en la distancia.
Se reducía todo a un fuego cuyo origen no era tangible pero ardía entre tus venas.
Para entendernos no hace falta que hablemos el mismo lenguaje
Basta con haber experimentado algo que, aún teniendo perspectivas distintas, cree una intersección entre nuestras orientaciones, sólo así logramos vernos reflejados en el otro y de esa manera suponemos espontáneamente que un alma posee el cuerpo de ese espejo. Entonces asumimos que podemos recorrer su profundidad, sin prisas, y quizás, muy en el fondo, plantar una semilla que, sin violencia, añada vida a la trayectoria de lo ajeno.
Asimilamos las coincidencias antes de que se formalicen, porque la mente está predispuesta a rendirse, a dejar de luchar contra cualquier tipo de superficialidad, a omitir por completo las particularidades del recinto y esas preguntas inertes que pueden surgir cuando ya nada se desea: la marca, el lugar, la ciudad, el precio. Y se centra en lo que puede ser más importante para moldear ese recuerdo: la intención de una foto, la longitud de los dedos, el color de las uñas y el deseo auténtico de establecer una comunicación cuando ningún otro medio es lo suficientemente efectivo.
La espontaneidad de la intención
Traza la base de la interacción y nos transforma con ella en el orgasmo más salvaje o en la pesadilla más indeseable. Pero, ¿a qué otra cosa puede darse el cuerpo?, cuando la mente concilia la suma de todos sus ecos restantes en alguien que retrasa un poco su fugacidad para quedarse.
Dicho de otra forma:
- Todo lo que puede pasar subsiste en los primeros segundos, como si se tratase de una supernova.
- Todo lo que está condenado a morir... se puede apreciar mediante el flujo de la conversación: la ropa, el silencio, la fe, los compromisos, las promesas, la cercanía, los espacios vacíos.
- Las palabras son semillas para el alma y así mismo terminarán floreciendo en el cuerpo: Al escuchar, todo lo que busques transmitir terminará forjando el mismo deseo que después encontrará la forma de abrirse paso en la piel.
- Se queda quien lo anhela, más allá de quien lo necesita: lo que realmente se quiere se hace.
- Las caricias son la figura tardía de todo lo que se ha contemplado con antelación: lo que pongas en la piel ajena es la suma de todo lo que se ha permitido en la profundidad.
